Pendiente con Pintaderas Plata con Lava montado con gancho.
PINTADERAS
Son pequeños objetos, generalmente de barro, aunque también existen piezas realizadas en otros materiales, que presentan una superficie plana o ligeramente convexa decorada con motivos geométricos. Algunas llevan un pequeño apéndice o mango que permitía sujetarlas.
La palabra «pintadera» procede de su interpretación tradicional como instrumentos destinados a imprimir o pintar determinados dibujos sobre la piel o sobre otros materiales.
Sin embargo, aquí hay una cuestión importante: no sabemos con absoluta certeza para qué se utilizaban. La arqueología ha propuesto varias posibilidades.
¿Para qué servían?
Las principales interpretaciones son:
- Marcadores corporales: podrían haber servido para imprimir diseños sobre la piel, quizá con pigmentos.
- Identificación personal o familiar: determinados dibujos podrían haber distinguido a una persona, familia, grupo o pertenencia.
- Marcadores de propiedad: también se ha planteado que algunos diseños funcionasen como signos de identificación de bienes.
- Uso ritual o simbólico: determinados motivos pudieron tener un significado relacionado con creencias, protección o identidad.
- Decoración textil o cerámica: se ha considerado igualmente la posibilidad de utilizarlas como sellos.
Por eso conviene evitar afirmar que todas las pintaderas eran simplemente «sellos para tatuarse». Esa es una interpretación tradicional, pero su función pudo ser más amplia.
La simbología geométrica
Lo más fascinante está precisamente en sus dibujos.
Encontramos círculos, triángulos, cuadrados, líneas paralelas, retículas, espirales y composiciones geométricas. Algunas piezas son extraordinariamente complejas.
No existe, hasta donde permite afirmar la investigación arqueológica actual, un «diccionario» que permita traducir cada símbolo. Es decir, no podemos decir con seguridad que un determinado triángulo significara «familia», un círculo «sol» o una espiral «vida».
Pero sí podemos hablar de una simbología cultural.
Los diseños repetidos indican que aquellos motivos no eran simples adornos improvisados. Formaban parte de un repertorio visual compartido y, probablemente, podían transmitir identidad, pertenencia, reconocimiento o significado social.
¿De dónde procedían?
La cultura aborigen de Canarias tiene una relación fundamental con poblaciones de origen norteafricano, especialmente amazigh (bereber). Las pintaderas se concentran particularmente en Gran Canaria, donde se han encontrado numerosos ejemplares en contextos arqueológicos.
Lo interesante es que los motivos geométricos de las pintaderas canarias pueden ponerse en relación, con las debidas precauciones, con tradiciones decorativas geométricas presentes en diferentes culturas del ámbito norteafricano.
Pero eso no significa que podamos afirmar que las pintaderas fueran simplemente una importación norteafricana. En Canarias adquirieron características propias y forman parte de una tradición insular particular.
Una posible lectura simbólica
Si quieres incorporarlas a tu investigación sobre la cultura antigua de Gran Canaria, hay una lectura especialmente sugerente:
la pintadera puede entenderse como una forma de convertir un dibujo en una marca de identidad.
Una figura geométrica que se repite deja de ser solamente decoración para convertirse en señal.
Y ahí aparece una idea muy poderosa:
«Yo pertenezco a algo y algo me pertenece».
La marca podía señalar al individuo, al grupo, al objeto o al espacio. En ese sentido, la pintadera sería una especie de lenguaje visual anterior a la escritura alfabética.
Las pintaderas y la idea de «marca»
Esta cuestión puede tener mucho interés para tu trabajo sobre los antiguos vestigios de Gran Canaria. La palabra marca adquiere aquí un sentido casi arqueológico: alguien deja una forma sobre una superficie para que esa forma permanezca.
No sabemos exactamente qué decía cada diseño, pero sí sabemos que aquellos habitantes utilizaban deliberadamente formas geométricas repetidas.
Por eso resulta más prudente hablar de «sistema de signos» o «repertorio simbólico» que de una escritura propiamente dicha.
Y hay otra cuestión interesante: las pintaderas no eran necesariamente objetos que los aborígenes «daban» a otras personas. Algunas pudieron circular como objetos personales o tener funciones sociales, pero no existe una evidencia general que permita afirmar que fueran regalos o equivalentes a un determinado tipo de obsequio. Si te refieres a una costumbre concreta de entregar una pintadera como señal de amistad, alianza, matrimonio, parentesco o pertenencia, puedo investigar específicamente esa tradición y decirte qué está documentado y qué pertenece a la tradición oral o a interpretaciones posteriores.
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